El concurso, promovido por del Departamento de francés (y apoyado por el Departamento de lengua, al que le damos las gracias desde aquí), con el fin de que los alumnos que participaron en la excursión a Futuroscope y los castillos del Loira pudieran revivir sus experiencias (y llevarse un pequeño premio de paso), nos dejó unos textos muy interesantes, que no podemos menos que compartir en este blog dedicado a ese gran arte que es la literatura. Así, a continuación, podéis disfrutar los tres mejores de estos relatos.Bajo el seudónimo (no alarmarse, esto no es una errata, sino nueva ortografía) de Unicornio apegasado azul, la alumna Elena Calderón Ruíz, de 1º ESO A, se llevó el primer premio con el texto que sigue:
VIAJE A FRANCIA
Buen día aquel para montarse en un autobús; lluvioso y de noche, o sea que día ya no era.
El viaje estuvo bien, aunque no sé qué tenía de especial, si solo dormimos y hablamos un poco.
Pero pobre conductor, doce horas con sus sesenta minutos cada una conduciendo un autobús con un montón de chavales durmiendo, hablando y, a veces, gritando, porque, aunque nos puso películas... casi ni las veíamos.
Tras dormir menos que una jirafa, llegamos a Futuroscope, buen parque de atracciones. Fue todo muy interesante, los cortos en 4D estaban genial, pero los documentales... alguno se quedaba dormido incluso.
Había bastantes grupos de chavales como nosotros, y había uno en especial que tenía una sudadera muy interesante.
Cuando íbamos a cenar a un restaurante de estos de comida rápida, siete listas de turno nos estuvimos haciendo fotos y llegamos tarde al restaurante, así que el resto del grupo ya casi iban a pedir cuando nosotras estábamos al final del todo, y no es que hubiese poca gente...
Total que no nos dio tiempo a ver el espectáculo nocturno porque nos quedamos comiendo las alitas de pollo con salsa barbacoa... muy listas.
Luego fuimos en autobús al hotel, llevábamos las maletas al hotel (la mía la mas grande (aplausos)), cogimos las llaves y a la habitación.
Estábamos agrupadas en habitaciones de cuatro personas; dos camas juntas y una litera. Pero nuestra habitación era la más grande de todas y teníamos una litera, una cama grande y otra pequeña. En el hotel se supone que había WI-FI gratuito, sin contraseña, pero a casi nadie le funcionaba y, por eso, la gente estaba revolucionada por los pasillos.
Ya nos habían avisado las profesoras de que los franceses podían llamar a la policía, si montábamos mucho jaleo, pero nosotros no hicimos ni caso y a vocear por ahí. Nos llamaron la atención dos o tres veces, y, encima, nosotras que nos reuníamos las ocho en una habitación...
Al día siguiente fuimos al castillo de Chenonceau, en el autobús también (por cierto, el conductor muy majo), pero, antes de ir al castillo, fuimos a desayunar y... era todo agua: el café, la leche, el chocolate, el zumo... eso sí, las napolitanas estaban estupendas.
En el primer castillo nos dieron un Ipod a cada uno con un tostón de audio-guías; además la tía que hablaba tenía una voz más monótona... El castillo estaba genial, aunque casi me caigo por las escaleras...
El siguiente castillo también estaba muy bien, pero este no tenía audio-guía y no me enteré de nada. Eso sí, fue muy divertido porque había unos chinos que se hicieron selfies con nosotros; parecían muy majos.
Por último, fuimos a Poitiers, el último día, y estuvimos siguiendo una raya azul que había dibujada en el suelo y parecía que íbamos dejando un sendero de swaj.
Ha sido un viaje muy bonito y gracioso.
Ángela Salvador Barón, de 2º ESO B, consiguió el segundo premio con un texto sugerentemente titulado "Bon voyage!!":
BON VOYAGE!!
Todo comenzó el 25 de marzo de 2015, llevábamos toda la noche en el autobús. Hasta que, por fin, el sol salió con todo su espectador y eso nos permitió ver cómo era Francia. Llegamos muy pronto a Futuroscope, hacía sol, pero el fresco de la mañana todavía permanecía. Cuando entramos en el parque, todos mirábamos a nuestro alrededor. Había grandes edificios con formas variadas.
Tras un rato de espera, nuestra primera visita fue a parar a la locura de los rabbits. La primera sala estaba llena de cuadros famosos con los conejos representando a los protas de cada uno de ellos. Parece ser que no solo estaban en los cuadros, sino que también tenían sus propios inventos: desde un sarcófago conegíptero hasta un cómic de Iron Rabbit, pasando por una televisión con frecuencia conejo loco. Tras esta visita, nos metimos con los rabbits en un viaje en el tiempo con una lavadora (bueno, no quiero desilusionar, pero nosotros estábamos sentados en unos retretes y sufríamos todo lo que liaban los rabbits, desde la escapada de unas serpientes hasta los golpes de una caída).
Después de conseguir salir con vida de allí, oh là là! pasamos por innumerables simulaciones (todos parecíamos muñecos). Una de las mejores atracciones, fue la del brazo del robot; con la tercera velocidad se podía ver el futuro (bueno, en realidad, no, lo siento). Por la tarde, acudimos a dos espectáculos, uno de magia y otro, un poco más tarde, nocturno, ambos impresionantes. Y con esto, au revoir Futuroscope, nos vamos a los castillos del Loira.
Jueves 26 de marzo de 2015, a las 9:00h vamos a ver los castillos del Loira, viajecito en autobús y... llegamos. Lo primero que vimos, un bonito paisaje con un camino de tierra que nos llevaba al primer castillo; el Castillo de Chenonceau. Era enorme y, tanto el edificio, como sus jardines, eran impresionantes. Tras una sesión de fotos, nos decidimos a entrar. Las habitaciones eran muy bonitas y acogedoras (excepto el aposento de Luisa de Lorena, "la habitación oscura", que daba un poco de mal rollo).Después de recorrernos el castillo fuimos a ver los jardines. Estaban llenos de flores y, aunque nos pilló un poco la lluvia, conseguimos llegar al laberinto (no era muy difícil perderse). Era un castillo de cuento... quien lo diría (nadie).
Por la tarde fuimos a la casa de Leonardo da Vinci, un genio. Su casa era amplia y elegante (excepto por las escaleras del principio, que eran un poco estrechas y desiguales). En las habitaciones estaban colgados cuadros pintados por él.
En el jardín estaban expuestos algunos de sus inventos y, en otra sala, estaban más creaciones suyas, tanto pequeñas como grandes. Cuando terminamos de ver todas sus maravillosidades, nos volvimos al hotel.
¡Hasta pronto paisajes de Francia!
Por último, en tercer lugar, tenemos a Bart Simpson o, lo que es lo mismo, Catalina Perez, de 1º ESO A, con un título que nos lo dice todo "Mi viaje a Francia":
MI VIAJE A FRANCIA
Cuando llegué a Francia, lo primero que hice fue ir al parque de Futuroscope.
En la entrada al parque había dos figuras gigantes metálicas y con luces de colores que se movían para darnos la bienvenida. Nos asignaron una guía para que nos acompañara por el parque.
La primera atracción a la que fuimos fue un viaje a través del tiempo; nos subimos a unas butacas que se movían por diferentes salas con pantallas en 3D. Los protagonistas eran unos conejos; nos llevaron a la prehistoria, a las olimpiadas de la Grecia antigua, con los indios americános... hasta que la máquina se rompió.
Más tarde fuimos a la de Arthur, "l'Aventure 4D": viajábamos en una mariquita por un prado con flores e insectos.
La atracción que más me gustó fue "Danse avec les Robots"; nos subíamos en el brazo de un robot que nos movía y giraba al ritmo de una canción ¡Cómo me lo pasé! me hubiera subido mil veces.
De Futuroscope me gustó todo... menos la cola para la cena, que hizo que nos perdiéramos el espectáculo nocturno.
Al día siguiente fuimos al castillo de Chenonceau. Recorrimos muchas salas del castillo donde había cuadros de la gente que vivió allí. Había un pasillo muy largo con ventanas a los dos lados, estaba encima del Loira. Me llamó la atención la sala de luto, que era entera negra y el laberinto, que recorrimos con muchas ganas.
Por la tarde visitamos Le Chateau de Clos-Lucé" dedicado a Léonar de Vinci, que vivió en él, vimos su habitación, la cocina, la sala de maquetas e inventos suyos... En el jardín había más inventos: una noria en el río, un puente de madera, una hélice, una grúa de madera... Aprendí que Leonardo da Vinci era un señor muy inteligente.
El último día, de regreso a Cervera, paramos en un pueblo con una plaza enorme y muy bonita. Luego estuvimos en un mercado de segunda mano donde no compré nada.
No pudimos parar en la playa porque llovía y llegamos a Cervera a las diez de la noche.
Estoy deseando que llegue el año que viene para repetir este estupendo viaje a Francia. Por cierto, también hablé en francés con la gente de allí.
Pues esto es todo por este año. Espero que os gusten los tres relatos ganadores y que, el próximo año, os animéis a participar tanto en el viaje como en el concurso. VIVE LA FRANCE!





